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MORTEROS Y SATE
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MORTEROS MONOCAPA

Aplicación sobre el soporte

Como se comenta en el inicio de este documento, aunque el producto de revestimiento se denomine “monocapa”, es posible aplicarlo en más de una mano. La realización de dos manos es aconsejable en casos en los que haya dudas sobre el comportamiento del soporte frente al monocapa. En este caso se puede realizar una primera mano de escaso grosor (de 2 a 4 mm) y posteriormente, cuando la primera capa empieza a endurecer, aplicar en una segunda mano el resto del producto hasta conseguir el espesor deseado. La primera mano ejerce una función selladora y homogeneizadora de toda la superficie del soporte que será muy beneficiosa para conseguir un acabado uniforme.


25. Fachada con la aplicación de una primera mano de monocapa para homogeneizar la superficie.

Antes de proceder a la aplicación del producto, y una vez terminada la preparación del soporte, se deben replantear en fachada las juntas de trabajo a través de la colocación de los junquillos.

Para su colocación, hay que seguir las previsiones de despiece de fachada que consten en el proyecto, ya que van a tener importancia en el aspecto final de la fachada. Los junquillos que van a retirarse una vez iniciado el endurecimiento, serán de madera o plástico con secciones de acuerdo a lo especificado en apartados anteriores. Si van a quedar vistos de forma definitiva, serán de aluminio lacado o protegido contra la alcalinidad del cemento. Los junquillos deben presentar un buen estado de conservación en el momento de fijarlos en la fachada; hay que comprobar que están limpios, con la sección uniforme y sin defectos de alabeos o deformaciones que impidan la formación de juntas. Para fijar los junquillos en su posición se extiende una mano de mortero monocapa en una banda de 5 a 10 cm de ancho y de 10 a 15 mm de grosor (en función del espesor previsto de monocapa), en toda la longitud de la junta. Sobre este mortero fresco, se embute manualmente el junquillo en su posición definitiva presionando ligeramente para conseguir que el espesor de mortero bajo junquillo no sea inferior a 8 mm. Hay que comprobar con nivel la verticalidad y horizontalidad de los junquillos y proceder, si es necesario, a su recolocación en los primeros minutos después de su colocación. Esta operación debe ser minuciosa ya que lo junquillos van a servir para reglear la superficie y conseguir el espesor deseado.

Hay que considerar que las separaciones recomendadas entre junquillos, son valores máximos, por lo que el proyectista de la fachada puede haber dispuesto más juntas de las necesarias por criterios de diseño de fachada.

Las juntas estructurales hay que respetarlas y se dispondrán los elementos necesarios para aristarlas correctamente sin que en el proceso de aplicación queden puenteadas.

Una vez se han colocado los junquillos y se han preparado las juntas estructurales, se puede ya proceder a la aplicación del monocapa en toda la superficie siguiendo la mecánica apropiada para cada tipo de acabado que se vaya a realizar.



26. Fachada preparada.

Para la aplicación mecánica, habrá que mantener lo más constantes posibles las condiciones de proyección: el diámetro, el ángulo y separación de la boquilla de proyección respecto del soporte, la presión de proyección, así como todo lo relacionado con la mezcla del producto. La proyección sólo se interrumpirá en las juntas de trabajo. Hay que controlar por tanto la cantidad de producto a amasar teniendo en cuenta el rendimiento que fija el fabricante y el grosor que se va a aplicar. Algunos acabados, como el popular raspado o labrado, provocan inevitablemente la pérdida de 2 a 3 mm de grosor superficial, por lo que hay que prever esta situación para conseguir el espesor recomendado después de realizar el tratamiento de acabado.

Durante la aplicación del monocapa habrá que ir colocando algunos de los elementos que configuran o solucionan puntos singulares. En las zonas en que el proyecto determine o en las que sea necesario, de acuerdo con las indicaciones de este documento, se colocarán mallas de refuerzo. Las juntas de cambio de material de soporte, o cambios de espesor, deben reforzarse con bandas de malla que sobrepasen la línea de junta en unos 20 cm a cada lado, con la longitud de toda la junta más unos 20 cm. En las esquinas de huecos de ventanas y puertas, se reforzará la malla con otra suplementaria colocada a 45 grados. Las mallas se colocaran limpias, con cortes bien realizados, procurando que queden a la mitad del espesor final del monocapa. Si se dejan excesivamente superficiales pueden llegarse a ver, sobre todo si el acabado es raspado. Si se dejan demasiado cerca del soporte, pueden no ejercer su función de refuerzo por falta de recubrimiento de la masa de mortero.

Para la colocación de guardavivos se aplicará previamente un espesor de unos 5 mm de monocapa sobre el que se fijará el elemento escogido para tal función. La fijación se realiza de forma manual, procurando que la masa de mortero fresco penetre en los mecanismos de anclaje (relieves, patillas, perforaciones...). Una vez colocado, se prosigue con la aplicación. Si el guardavivo va a quedar visto, puede protegerse con cinta adhesiva que se retirará una vez terminada la aplicación, pero antes del endurecimiento del monocapa.

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