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MORTEROS Y SATE
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MORTEROS MONOCAPA

Los elementos

El sistema de revestimiento monocapa, cuenta con la participación de un grupo de elementos complementarios que permiten su correcta aplicación en las zonas conflictivas que generalmente aparecen en toda fachada y que ya han sido tratadas.

Junquillos


Van a permitir realizar el despiece de la fachada de acuerdo con el diseño establecido por el proyectista, respetando las limitaciones que impone el propio material. (Veáse apartado 3.1.6).

Son los primeros elementos del sistema que se disponen sobre el plano de soporte y suponen un cierto replanteo del acabado final. El junquillo va a servir además de maestra para el control del espesor. Se colocan sobre el soporte con una banda de mortero -del mismo tipo que el que se va a usar para el revestimiento- de unos 10 mm de espesor. Conviene recordar que, bajo junquillo, éste es el grosor recomendable, aunque se admite hasta 8 mm.

En proyecto, puede determinarse que los junquillos queden sobre el soporte permanentemente o bien que se retiren una vez endurecido. Si van a quedar fijos se usaran de aluminio lacado. En caso contrario, pueden ser de madera o de plástico. Las secciones semicirculares o troncocónicas facilitan su retirada.

Las dimensiones en sección de los junquillos pueden escogerse a voluntad. El ancho no debería ser menor de 15 mm y el grosor, en general, no debería ser menor de 5 mm, aunque está en función del espesor de monocapa a conseguir.


22. Colocación de los junquillos (extendido de la pasta, colocación y aplomado o nivelado).

Guardavivos


En el proceso de replanteo de la fachada a revestir, el segundo elemento a considerar son los guardavivos que se disponen en las esquinas. La arista que define los huecos de ventanas y puertas, así como las aristas de cambio de planos de la pared soporte son las zonas donde van a aparecer estos elementos. Se trata de protectores de sección angular, que se fijan al soporte con el mismo mortero monocapa que se va a emplear. En algunas ocasiones se dejan embebidos en la masa del monocapa. Son metálicos y galvanizados o plásticos. En otras, quizás la práctica más habitual, se opta por dejarlos vistos y suelen ser de materiales plásticos (como por ejemplo, PVC), con sección redondeada y de color a elegir.


23. Guardavivos vistos.

Armaduras de continuidad


Para garantizar la homogeneidad del soporte y salvar las juntas entre distintos materiales se disponen mallas que ejercen una función de armado y puente de unión. Son antialcalinas, de material plástico, fibra de vidrio o poliéster, y con un paso de malla de 10 mm aproximadamente. Mallas más tupidas no permiten su correcta fijación. Mallas más grandes, no ejercen la función de unión. Como en los demás elementos del sistema, se colocan sobre las zonas a unir, con el mismo mortero monocapa que se va a usar. No se clavan sobre las superficies a unir. Las mallas deben quedar dentro de la masa del monocapa, constituyendo su armadura para resistir las pequeñas dilataciones que se originan en las zonas de cambio de material.


24. Colocación de la malla en el monocapa.

Deben disponerse en un ancho suficiente a cada lado de la zona a reforzar, unos 20 cm, procurando que queden aproximadamente a la mitad del espesor final del mortero monocapa una vez realizado el acabado. Como recomendación se pueden tomar unos 4 ó 5 mm respecto a la superficie del soporte.

Así mismo, también se recomienda la colocación de armaduras de refuerzo en puntos críticos como pueden ser los ángulos de los huecos (véase la figura 18 del apartado 3.1.7 Puntos críticos, subapartado Cambios de material de soporte).

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