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MORTEROS Y SATE
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MORTEROS MONOCAPA

El soporte

El soporte que recibe a un mortero monocapa, debe ser adecuado para su correcta adherencia y ejecución. Establecemos a continuación los requisitos técnicos necesarios en cuanto a: materiales aptos, materiales incompatibles y geometría de los soportes.

Relación de materiales utilizados como soporte


• Ladrillo cerámico.
Es un buen soporte en todos sus formatos excepto cuando la cara que recibirá el monocapa presente acabados vidriados o vitrificados. En obras de rehabilitación, se debe procurar que los ladrillos no hayan sido tratados anteriormente con algún producto impermeabilizante o hidrofugante superficial. En este caso será necesario realizar una limpieza previa a base de proyección de arena o fibra de vidrio a presión para limpiar la superficie y crear al mismo tiempo una cierta rugosidad que pueda garantizar una correcta adherencia del monocapa.

• Bloque de hormigón.
Es un soporte apto siempre que se trate de hormigón o mortero de cemento no hidrófugo. Los de tipo vibro-prensado también son aptos para el monocapa.

• Bloque de hormigón ligero.
Estos bloques presentan porosidades muy elevadas y pueden absorber grandes cantidades de agua del mortero en el proceso de fraguado. Es necesario utilizar morteros en los que el fabricante haya indicado específicamente su aptitud para este tipo de soporte. Si se cree oportuno, se puede aplicar un puente de unión como paso previo a la aplicación del mortero.

• Bloque de arcilla aligerada.
Es un soporte apto. Hay que controlar la colocación de los bloques para evitar juntas mal ejecutadas o piezas cortadas y mal colocadas que pueden convertirse en discontinuidades del soporte; en este caso, se cerrarán con mortero dichas discontinuidades antes de la aplicación del revestimiento. Hay que tomar precauciones relativas a una correcta humectación del soporte ya que se trata de un material que absorbe mucha agua. Por todo ello, además de humedecer el soporte, es muy recomendable aplicar una capa previa de monocapa para uniformizar la absorción de agua del mortero fresco por parte del paramento.

• Hormigón in situ con encofrado rugoso.
Es un soporte apto. Es muy común en las zonas de pilares de fachada y bordes de forjados. Se deberán eliminar los restos de desencofrante y respetar las condiciones de planeidad, espesor del monocapa y la colocación de mallas (veáse apartado 3.2.4) que absorban las tensiones que se crean entre materiales distintos. Si se desea mejorar la adherencia puede emplearse un puente de unión.

• Hormigón in situ con encofrado liso.
No es apto para el monocapa a no ser que se realicen una serie de operaciones previas a la aplicación definidas por el fabricante. Se supone que el uso de un encofrado liso es para conseguir una superficie de hormigón visto con lo cual queda descartado el uso de un revestimiento posterior. Aún así, si por algún motivo se decidiera aplicar un monocapa, habría que colocar un producto puente de unión (mortero específico) entre el hormigón y el monocapa o bien proceder a erosionar mecánicamente la superficie de hormigón para obtener una rugosidad similar a la del hormigón visto.

• Hormigón prefabricado con acabado liso.
Pueden aplicarse los mismos comentarios del caso anterior.

• Hormigón prefabricado con acabado rugoso.
Es apto para el monocapa. Un caso frecuente se da en las cajas de persiana prefabricadas que se suministran para ser revestidas. Conviene disponer de mallas de refuerzo en el monocapa en las zonas de unión de las piezas de hormigón con el soporte general que conforma la pared, habitualmente de tipo cerámico. (Veáse apartado 3.2.4).


Incompatibilidades


El revestimiento con mortero monocapa no debe aplicarse directamente en las siguientes situaciones:

• Superficies de escasa o nula porosidad.
Es el caso de soportes en los que la superficie se encuentra pintada, o bien es metálica o de tipo vidriado. Estas situaciones no se dan normalmente en obra nueva, pero pueden aparecer en rehabilitación y deberá procederse a tratar la superficie para dotarla de la porosidad necesaria o colocando materiales de puente de unión.

• Soportes de módulo elástico muy distinto.
Cuando el soporte tiene una elasticidad muy diferente a la del monocapa, se produce un desacuerdo entre la deformabilidad de ambos y el revestimiento no funciona correctamente. Una superficie de madera, o una pared de tapia no admiten un monocapa. El módulo elástico del monocapa debe ser igual o inferior al del soporte.

• Soportes con coeficiente de dilatación muy distinto.
Si los coeficientes de dilatación del soporte y del revestimiento son muy diferentes, pueden producirse incompatibilidades en las deformaciones bajo cambios sustanciales en la temperatura, con la consiguiente posibilidad de aparición de fisuras.

• Incompatibilidad química.
Los soportes enyesados, o con yeso en sus juntas que vaya a quedar en contacto con el monocapa, no son aptos. El yeso y el cemento que compone el mortero son químicamente incompatibles. En el caso de juntas con yeso, puede aplicarse un tratamiento imprimador sobre el mismo que establezca una película separadora entre el yeso y el cemento del monocapa.


Condiciones geométricas del soporte – Planeidad y desplome


El diseño de los detalles constructivos de los distintos puntos del cerramiento y, más concretamente, de la pared de soporte, debe ser tal que no permita espesores fuera de los intervalos considerados como correctos en el apartado 3.2.3. Merece especial atención la situación de la cara exterior de la pared de soporte respecto de la cara exterior de los pilares y frentes de forjado, ya que pueden presentar problemas. En las paredes de ladrillo cerámico, conviene enrasar el mortero con el ladrillo, evitando rebabas o rehundidos de las llagas.

Por otra parte, la pared de soporte se realizará controlando que su propia planeidad no tiene defectos superiores a 10 mm, medidos con regla de 2 m de longitud.

Los desplomes de paredes de soporte se deben controlar para que los espesores de monocapa también se sitúen dentro de los márgenes aceptables. Corregir un desplome excesivo a base del espesor del monocapa, puede dar problemas. Los excesos darán lugar a fisuraciones y posibles descuelgues por pérdida de adherencia ante el aumento de peso propio del revestimiento. Los defectos de espesor impedirán el correcto funcionamiento impermeabilizante. Además, las diferencias de espesor del monocapa pueden dar lugar a cambios de tonalidad.

En obras de rehabilitación puede ser necesario aplicar capas de regularización para salvar defectos importantes de planeidad. Es el caso de paredes de mampostería irregular. En éstas hay que retirar todo el material con defectos de adherencia o fijación -ya sean del material de agarre o de las piezas de piedra- y proceder a un enfoscado de la superficie, previo a la aplicación del monocapa, que no se llevará a cabo antes del completo fraguado y secado del mortero.

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