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MORTEROS Y SATE
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MORTEROS MONOCAPA

Los acabados

Los acabados que pueden darse al mortero monocapa son múltiples. Todos se basan en la forma de aplicación y, en especial, en la forma de manipular o tratar su superficie una vez aplicado sobre el soporte. La bibliografía y los catálogos comerciales definen con distintos nombres acabados del mismo tipo. Según el ámbito geográfico se utilizan distintas denominaciones para un mismo acabado. A continuación se relacionan los distintos tipos.

Abujardado


Es un proceso manual que se realiza sobre el acabado completamente endurecido, transcurridos más de veinte días después de la aplicación.

Piedra – Árido Proyectado


Cuando el material de base inicia el endurecimiento se proyecta un árido seleccionado sobre la superficie y con una llana se plancha la superficie.

Bruñido


Una vez aplicado el monocapa se plancha la superficie compactándola intensamente con la llana.
Los acabados bruñidos son desaconsejables, excepto para superficies pequeñas.


1. Acabado abujardado.  |  2. Acabado de piedra o árido proyectado.  |  3. Acabado bruñido.

Fratasado


Tras aplicar el monocapa, éste se reglea. Posteriormente, se deja pasar un cierto tiempo (que varía dependiendo de la temperatura y del grado de humedad) hasta que el revestimiento esté parcialmente endurecido; es entonces cuando se pasa el fratás.

Este tipo de acabado es desaconsejable, excepto para superficies pequeñas.

Gota / Tirolesa / Rústico


Las tres denominaciones se refieren a un mismo acabado. Se obtiene mediante la aplicación de una segunda mano de monocapa –cuando la primera ha empezado a endurecer- mediante la proyección de un salpicado de monocapa. El inicio del endurecimiento de la primera mano se produce entre las 2 y 4 horas de su aplicación, dependiendo del clima.

Lavado


Se aplica el monocapa con llana y se procede a un lavado superficial con brocha suave y chorro a baja presión de agua limpia para retirar los áridos superficiales. Finalmente se lava la superficie con agua y ácido diluido en muy baja proporción (menor del 10%) y se enjuaga con agua.


4. Acabado fratasado.  |  5. Acabado rústico o también llamado gota o tirolesa.  |  6. Acabado lavado.

Raspado / Labrado


Cuando la superficie de monocapa presenta un endurecimiento evidente, pero no total (alrededor de unas 4 horas después de su aplicación, dependiendo de las condiciones ambientales) se raspa la superficie con una llana de púas retirando el árido superficial. Después, se cepilla la superficie para dejarla libre de polvo o partículas sueltas. Según el tipo de púas de la llana, la granulometría del mortero y la intensidad del raspado, se obtienen aspectos diferentes. Es importante realizar el raspado de las distintas superficies cuando consigan el mismo grado de endurecimiento. De lo contrario pueden darse diferencias tonales o de textura.

Planchado / Chafado / Aplastado


Es una variante del que hemos denominado Gota o Tirolesa, que consiste en pasar la llana en un intento manual de regularizar la superficie, transcurrida una media hora tras la realización de la proyección de la segunda mano de monocapa.

Texturado


Engloba multitud de tratamientos que consisten en la aplicación de técnicas que producirán texturas o formas superficiales. En este apartado podemos situar las texturas conseguidas mediante la aplicación de rodillos texturados, los moldes que simulan despieces varios (piedra, obra vista,...) o la proyección de partículas para conseguir determinados brillos. Todas ellas se aplican sobre el mortero fresco, cuando el endurecimiento no se ha iniciado o bien en sus primeros momentos.


7. Acabado raspado o labrado.  |  8. Acabado planchado también denominado chafado o aplastado (izquierda) y gota (derecha).  |  9. Acabado texturado.

Los acabados más empleados con gran diferencia respecto al resto, son los raspados o labrados y los de árido proyectado. Los primeros, tienen un aspecto más suave y probablemente son los que más se parecen a un revoco pintado tradicional. Los de árido proyectado, dan una resistencia superficial más elevada y son muy apropiados para zonas de fachada sensibles a la erosión, como las plantas bajas o zócalos. Aún así, está perfectamente justificada su utilización en general para toda una fachada. Ambos se combinan perfectamente en una misma fachada siendo ésta una solución muy utilizada.

El resto de acabados son usados de un modo menos general y dependen de las costumbres en determinadas zonas geográficas o de la naturaleza de la obra, en especial si se trata de una rehabilitación.

Los acabados lisos, bruñidos o fratasados tienen la particularidad de dejar una tonalidad de acabado con aguas, con claroscuros, cosa que imposibilita conseguir la homogeneidad de color del monocapa.

En realidad, la imaginación de proyectistas y aplicadores podría producir un sinfín de acabados distintos a los relacionados poniendo un poco de imaginación en el tema, siempre que se respeten las normas de juego que impone el monocapa y las especificaciones del fabricante. 

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